SIGNIFICÁNDOME

el

“De la muda extensión de las cosas debe partir una señal, un reclamo, un guiño: una cosa se separa de las otras con la intención de significar algo… ¿qué? Ella misma, una cosa está contenta de ser mirada por las otras cosas sólo cuando se convence de significarse a sí misma y nada más, en medio de las cosas que se significan a sí mismas y nada más.
Las ocasiones de este tipo no son desde luego frecuentes, pero antes o después han de presentarse: basta esperar que se verifique una de esas afortunadas coincidencias en que el mundo quiere mirar y ser mirado.”

A todos nos atribuyen, ya desde nuestra fecundación, un concepto de nosotros, unas razones ajenas por la que estamos aquí. Lo asentimos sin advertirlo y puede suceder, como fue mi caso, que uno sienta una discordancia que le deporta de este mundo, un lugar al que no consigue acostumbrarse. Un ser que no se adapta al clima y cuyas raíces no se estrechan con la tierra. Una vida que absorbe agua con fertilizante dañino, surgiendo frutos infectos de confusión y hojas decaídas que se enredan en el vacío. Un despliegue tramposo que cubre por completo la esencia del ser, restringiendo su libre medra y su plena floración.

En la oquedad vislumbré una brizna de conciencia y percibí mi estado decrépito. Decidí removerme, con voluntad y compromiso, para cambiar la tierra y empezar a cultivarme con robustez. Me atendí con tierno cuidado y regeneradora sabiduría para enderezarme hacia la verdadera esencia. Me comprendí para aceptar los raigones dañados que forman parte de mí; luego los guardé para permitir la germinación de nuevas raíces ensoñadoras. Podé toda la fronda, paralizante y encubridora, para poder sentir las estomas veraces y expresar la magnanimidad de ser. Aprendí a abonarme con amoroso fertilizante y a regarme con la lluvia reflexiva e inspiradora del arte para iniciar mi florescencia. Y descubrí la mágica química que surge con la cálida luz para suspirar vida.

En mi naturaleza deseo significarme para intervenir como sujeto liberado en la individual oración, para fluir en la relación con el texto colectivo y conectar con el sentido universal.

 

Fotografía de César Perea Alba. Texto inicial de Ítalo Calvino perteneciente al libro ”PALOMAR”, que me inspiró y continua haciéndolo. Gracias a todos los artistas que con sus creaciones inspiran, emocionan y deleitan a individuos como yo.

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